El arte de soplarla.
A principios del 2011 tuve que hacer un viaje relámpago a Perú por trabajo. Lo que eran tres días terminaron estirándose a cuatro gracias al compañero Recalde. Aproveché ese día de yapa para hacer una segunda incursión al centro histórico de Lima y esa vez llevarme un par de chucherías.
Mi idea era comprarme un sicu, mitad para adorno, mitad para tocarlo y en el bolichón donde lo estaba comprando el vendedor me convenció de que tenía que llevarme una quena, que tenía unas muy buenas profesionales. Estaba quemándome los últimos soles que habían sobrevivido y el precio me pareció "excesivo", salía S/.15, algo así como $30 al cambio de ese momento; sin mucho convencimiento me terminé llevando el sicu y la quena.
La quena era una quena de estudio en cedro marca Taki, acá puede verse:
El sicu lo "perdí" en una mudanza, sólo puedo rescatarlo de esta foto.
Debo reconocer que la quena es el instrumento más frustrante al que me enfrenté en mi vida. Para poder sacarle el primer sonido estuve soplándola un día completo, leyendo un montón de instrucciones diferentes acerca de cómo se sopla una quena y también videos con imágenes explícitas sobre el mismo tema. Dos años más tarde, y con bastante práctica, según el día no necesariamente engancho sacar un sonido limpio de entrada. Del sicu que compré, por desconocimiento compré uno cromático y no tradicional prácticamente de juguete y sumado a que muy bien no me fue preferí no aprender la técnica y dejarlo para el día que me compre alguno más adecuado.
Dasde hacía mucho que quería conseguir una quena de caña y largar la de cedro. Finalmente, después de mirarlas mucho tiempo con cariño practicamente a diario, decidí comprarle una a uno de los artesanos de Florida y Av. de Mayo. Acá está la flamante quena de caña:
Salió $200, no quiero pensar cuánto menos me hubiera salido comprarla alla. (Dicho sea de paso, si van a comprar una en Florida presten atención a que hay dos, uno vende "quenas" que son básicamente una caña perforada con agujeros random, el otro es un luthier que vende exclusivamente instrumentos de viento, cómprenle al segundo; también tiene más baratas según la terminación, yo compré la más top de las que vende, pulida y quemada. Para cosas más profesionales, hay un luthier que hace unas preciosas en la feria de Mataderos.)
Estoy realmente muy contento con la adquisición. El sonido es mucho más dulce que el de la de madera, también es más sucio lo que le da más personalidad que al sonido aséptico de la otra, por otro lado tiene mucha más potencia. Me costó un poco adaptarme a la embocadura que es distinta, pero tampoco fue mucho. Eso sí, se me redujo mucho la tesitura, con la de madera sacaba un poco más de dos octavas y con esta con suerte y matándome llego a completar la segunda. Cualquier cosa que se escape de la escala de sol, tampoco está fácil. Supongo que con el tiempo mejoraré.
2016-05-11 12:00 at 12:05 Excelente descripcion...ambos instrumentos, el de madera y el de caña, tienen buena pinta...es tan dificil sacarle sonido a la quena?