Lo que mata es la humedad

Wednesday, December 10. 2014

En poco más de una semana tengo agendado preparar una feijoada, y si bien generalmente la hago con un par de faltantes, esta vez vienen 25 a casa y no puedo prescindir de ponerle carne-de-sol.

Ahora bien, en CABA no se consigue ni charqui, menos que menos la tradicional carne-de-sol brasilera, así que intenté experimentar preparándola yo. Encontré un montón de recetas, todas dispares entre sí, y con bastante poca fe arranqué con el ensayo y error.

La mayor parte de las recetas que encontré decían usar cortes de carne magros, sin una gota de grasa, sin tendones, etc. Con una humedad ambiente de más del 80% (o su equivalente en punto de rocío) todo el tiempo habían altas chances de que se echara a perder por lo que fui a por ensayar con un kilo y medio de roast beef de precios cuidados (dicho sea de paso, ya me pasó que la carne al vacío de Dia% me viniera en mal estado, si se me pudría a mí no hubiera sido más grave):

Disclaimer: Intenté ser cuidadoso con el balance de blancos de la cámara; los cambios de color son consecuencia de las distintas etapas del proceso.

El primer paso fue desgrasarla, hasta donde pude, era un corte de mierda:


Acá voy a insertar el comentario, y perdón si esto más que una receta es un no-debería-haberlo-hecho-así, sobre que varios videos que miré después, la mayor parte de las veces lo preparaban con carnaza común, así que la grasa y los tendones importan poco y nada.

Después el salado. Las recetas se dividían entre sal gruesa y sal fina. Usé sal gruesa. En base a los resultados estoy bastante convencido de que hubiera sido mejor sal fina y no salar a lo bestia sino apenas cubrir:


Acá viene la parte que nadie me avisó. Al cabo de un rato, empezó a largar líquido pero líquido en cantidad zarpada y a apestar bastante a sangre, puede verse como la sal se estaba diluyendo en el líquido:


Esto era el sábado a la tardecita, el día estaba cálido y seco, estuve toda la noche drenando el líquido y cuando me fui a dormir preferí meterlo en la heladera inclinado para que escurriera un poco.

A las 6 de la mañana estaba levantando mucho viento y me levanté a cerrar las ventanas. Me encontré con que la cantidad de líquido era demasiada y resolví cambiar de estrategia porque así no se iba a secar ni en pedo. Puede verse como parte de la sal quedó adherida, la mayor parte quedó sanguinolienta en la fuente:


Después del viento se largó zarpada tormenta por lo que bajó la temperatura y subió la humedad. La carne al menos estaba escurriendo pero el ambiente no ayudaba mucho. Necesitaba calor seco y esto fue lo mejor que se me ocurrió:


La tuve todo el día con el caloventor, y para la noche del domingo si bien estaba mojada al tacto abajo, al menos ya no goteaba:


La cocina olía demasiado a sangre, por lo que tiré a la mierda toda la sal y también sacudí de los bifes toda la sal que estuviera desprendida. La próxima vez que prepare voy a usar sólo sal fina, dejar que se adhiera lo que se adhiere cuando la carne está fresca y lo voy a dejar escurrir colgado desde un primer momento. Con el método de la sal gruesa, si bien el secado anda bien y la carne absorbe la sal que tiene que absorber esa sal se llena de sangre y no está bueno:


Otra vez, no quise dejarlo a la noche afuera de la heladera así que hice un pequeño colchón de sal y lo mandé a la heladera otra vez:


A la mañana del lunes, la sal nueva no se había humedecido, pero las piezas seguían apestando a sangre por lo que directamente retiré todos los granos de sal, volví a colgar pero boca abajo para que se secaran mejor las puntas que estaban abajo y donde más había escurrido el día anterior:


Todo el lunes quedó colgado al fresco, sin darle calor. El lunes a la noche si bien todavía le faltaba a las partes más gruesas el secado ya estaba bastante bien. Usé la misma sal limpia que había quedado de la noche anterior y acomodé en la heladera:


Quedó todo el martes en la heladera, y este es el resultado hoy miércoles:


Todavía queda un pelín de humedad en las partes más gruesas, pero el curado está más que bien, el grosor de las piezas se redujo a la mitad. Quedará en la heladera un par de días más para seguir secándose; según como venga lo aguantaré hasta el día de la feijoada o lo mandaré al freezer cuando crea que ya está bien.

Que nunca te falte...

Thursday, May 15. 2014

En el ranking número uno de "¿para qué tengo esta herramienta?" sin dudas se encuentra la fresadora de asientos de canillas, así que es justicia dedicarle una entrada por una vez que me salva las papas.

Con ustedes:


Cuando me mudé e hice la cocina cambié chicotes del bajomesada y el cierre de la canilla, pese a eso siempre goteó. Onda que había que cerrarla con muuuuucha fuerza y pese a eso siempre algo de agua se escapaba. En los últimos tiempos empeoró y hará cosa de 1 mes compré un nuevo cierre (este modelo de FV es una caca, el cuerito está remachado así que hay que cambiar el vástago completo), cuando fui a cambiarlo me di cuenta que era la misma que había cambiado hace menos de 1 año. Siguió goteando, por lo que el problema no estaba ahí.

Pese a que a simple vista no se notaba nada raro o que pasándole el dedo no se sentía ningún diente (más allá de una maquinación chotísima que te cortaba) fui a recuperar la fresadora, que había usado por última vez hacía más de 15 años y andaba guardada en un armario. Al darle la primera devastada surgió esto:


Seh, ahora sí, un grosso defecto de fabricación de más de 1mm de profundidad. No sé cómo instalaron eso, nunca puede haber cerrado bien. No esperaba algo así, tuve que darle un buen rato para rebajarlo completo. Quedó así:


Cierre perfecto, ni una gotita se escapa ahora:


En tiempos del cierre cerámico y el monocomando, larga y próspera vida a la fresa de asiento. Espero no volver a necesitarte de nuevo en al menos 15 años.

Dormitorio

Wednesday, May 7. 2014

Bueno, salvo retoques, terminé con el dormitorio.

Después de terminar con el tema aire y con el tema taparrollos ya estaba listo para pintar.

Todavía hice un retoque más en el marco/taparrollos, se ve en el post anterior un bache muy grande entre la carpintería y la pared:


Lo que hice fue rellenarlo con un par de varillas de madera y después enduir para emparejar:


Por otro lado, cuando estuve con el taparrollos tuve suerte. Antes de arrancar había mirado bien si había murciélagos, por suerte esa ventana no la usan fija sino como lugar ocasional. Justo al día siguiente de la gran faena levanté un poco la persiana y cayó como bolsa de papas uno que estaba perchando ahí, dormido mal. Acá se lo puede ver mientras se recuperaba del susto:


El techo ya tenía 2 o 3 manos que había dado cuando empecé por esa pieza, le di una más para emparejar y cubrir lo que se había ensuciado cuando arreglé el taparrollos.

Ahí está la primera mano de latex:


Es gracioso que lo más difícil de cubrir fue esto:

Eso es mientras estaba secando la segunda mano (por suerte cuando secó emparejó). ¿Qué es?, es la silueta de las puertas de mi vanitory de cuando las pinté con un Kuwait.

Pintura de pared terminada, instalé el panel calefactor:


Y de ahí, pintura de zócalos y marcos en esmalte.

Ahora me quedan hacer un retoques de esmalte versus latex y arreglar un par de lugares donde se saltó pintura al desenmascarar, onda esto (de una parte del pasillo pintada hace mucho):

Eso y pegarle una buena limpieza al parquet y a los vidrios, y listo.

El antes después:










Taparrollos.

Friday, May 2. 2014

La idea es durante este finde largo poder terminar la pieza del aire.

Empezamos mal, hoy me desperté con anginas, congestión, estado febril y toda la bola; de todos modos hice el esfuerzo para meter mano y no perder el día.

Por empezar, la cinta de la persiana estaba cortada, la idea era sacar el taparrollos para empezar por ahí:


Desatornillo el taparrollos y, honestamente, no me esperaba esto:

¡Sí, es otro taparrollos abajo de lo que yo creía que era el taparrollos!

Por cómo estaba armado, la chapa era imposible de sacar, así que a ver si podía reemplazar la correa sin desarmar todo. Básicamente enrosqué lo máximo que pude arriba la persiana (el hecho de que no tenga zócalo ayudó, y cuando digo "lo máximo" me refiero a darle media vuelta de más):

Más allá de algunos problemitas, onda que se me desacomodara (¡mal!) la persiana cayéndose para atrás; todo bien.


Siendo que por el taparrollo entra chiflete y mugre, la idea era emparejarlo un poco porque estaba puesto muy a lo bestia dejando una luz zarpada:


Hubo que calar un montón (parte del bastidor de punta a punta) y poner suplementos:


Lo enduí para emprolijar el encuentro de la terciada con el bastidor, y así quedó:


Mañana cuando seque bien la cola y el enduído, termino de lijarlo y emparejarlo.


Se ve que en algún momento la persiana en vez de levantarse con cinta tenía el sistema de manivela y cable de acero. Cuando fui a sacarlo me encontré con esto:


Diría que tooooooodo el interior de la carpintería está lleno de caca de murciélago. Todo lo del piso es lo que salió cuando saqué el mecanismo, y adentro se veía todavía lleno.

Procedimos a tapar el agujero con un cacho de chapa zincada sellada con silicona a la carpintería:



Mañana un par de retoques y espero ya poder ponerme con la pintura.

Timelapse

Friday, May 2. 2014

1 año:


Tengo las pelotas llenas (y el bolsillo vacío) de cambiar discos rígidos.

¿Serán los WD? ¿Será la fuente? ¿Debería comprarme un UPS?